Juegos Tradicionales Venezolanos: Metras, Trompo y Papagayo
Juegos Tradicionales: La Infancia Artesanal de Venezuela
Cierren los ojos un momento. Olviden el zumbido del aire acondicionado y busquen en su memoria el olor a asfalto caliente de las cuatro de la tarde. ¿Lo sienten? Es la hora sagrada. La calle reclama a sus dueños. Se escucha el repiquetear seco de una perinola y un grito de guerra rompe la tarde: "¡Pide la vuelta, que no fuiste claro!".
Nuestra felicidad cabía en los bolsillos del pantalón corto: tres metras, un trompo de madera de guayabo y un guaral deshilachado. Éramos arquitectos del viento y estrategas del suelo; éramos niños venezolanos aprendiendo a vivir a través del juego artesanal.
Raíces: El Encuentro de Tres Mundos
Nuestros juegos son un sancocho cultural donde hirvieron tres continentes. De los ancestros indígenas heredamos el uso de semillas, totumas y fibras vegetales, como se ve en la zaranda del llano. El aporte español trajo la mecánica del trompo y la perinola, mientras que la herencia africana imprimió el ritmo colectivo y el desafío corporal del juego tribal.
La Maña y el Ritual: Ingeniería de Barrio
Las Metras: La Primera Escuela de Derecho
Jugar metras era un asunto serio, casi jurídico. Existía el tiro "de uñita" para los precisos y el "torbiyón" para la fuerza bruta. Antes de lanzar, se gritaban códigos legales para ganar ventaja o anular al rival: "¡Limpio todo!" vs "¡Nigua!". Ganar una "bolondrona" era el trofeo máximo de la jornada.
El Trompo y la Perinola: Destreza Pura
El trompo se jugaba en la "Troya". El objetivo: caerle encima al trompo del perdedor para "picarlo". Por otro lado, la perinola era el mantra rítmico del barrio. Los más osados cambiaban el palo original por ganchos de ropa para hacerla más aerodinámica y lograr el "martillito" indefinido.
Geografía de la Tradición
En Los Andes mandan la zaranda y el trompo tallado con finura. En La Costa, el papagayo (o "zamura") es el rey absoluto gracias a los vientos alisios. Mientras que en El Llano, los juegos de soga y nudos derivan directamente de las rudas faenas del arreo de ganado.