Golfeados Venezolanos - Receta de Pan Dulce con Papelón y Queso
Golfeados Venezolanos: El Abrazo Meloso de Papelón y Anís
El sultán del Caribe: caracoles de masa tierna bañados en sol de ámbar.
¡Qué aroma tan espectacular el que nos convoca hoy! Siéntese, por favor, y prepare las servilletas de papel, porque este tema es "pegostoso" en el mejor sentido de la palabra. Vamos a hablar del Golfeado, ese caracol de masa tierna que brilla como un sol de ámbar y que huele a anís dulce. Si el Cinnamon Roll es el rey del norte, el Golfeado es el Sultán del Caribe. Es un postre —aunque muchos lo desayunan con descaro— que resume la esencia del paladar venezolano: no nos conformamos con lo dulce, necesitamos el contraste salado del queso para sentir que la vida tiene equilibrio. Es el pecado favorito de los domingos en El Junquito o en Los Teques, y hoy aprenderá a recrear esa magia. Entrar a una panadería venezolana a las cuatro de la tarde es someterse a una tortura deliciosa. Entre el olor del pan canilla y el café, destaca una fragancia punzante y herbácea: es el anís de los golfeados recién horneados. Es ese rollo que te mira desde la vitrina, brillante por el melao de papelón, con el queso gratinado formando costras doradas que prometen la felicidad eterna. El Origen: De la Hacienda Cafetalera al "Golfiao" de PetareAunque hoy los asociamos con los Altos Mirandinos, la historia nos lleva a las calles empedradas de Petare a principios del siglo XX, en la panadería de los hermanos Genaro y María Duarte. El nombre tiene su leyenda: algunos dicen que viene de la semilla de café "golfiao" (una baya que se enrosca sobre sí misma). Este pan nació del ingenio campesino: harina, papelón de los trapiches, queso de las queseras locales y el anís, esa especia que llegó de España y se quedó a vivir en nuestra dulcería. Con el tiempo, el golfeado subió la montaña y se transformó en el "pan de viaje" por excelencia, evolucionando hacia la versión "operada" que hoy nos roba el sueño. El Ritual de la Paciencia (La "Maña" del Melao)El Alma Líquida y la Masa PerfumadaAntes de tocar la harina, preparamos el bautizo: un almíbar denso de papelón, clavos y canela. La masa es prima del pan dulce pero con el anís dulce en grano como protagonista. Al amasar, sentirá las semillitas bajo sus dedos; ellas explotarán en el paladar. La masa debe ser suave, con una textura de "lóbulo de oreja" que pide cariño.
El "Operado": el calor del pan derritiendo una lonja de queso fresco para tocar el cielo.
El Enrollado y el TesoroSe estira la masa, se pinta con melao frío y se cubre con una lluvia blanca de queso duro rallado. No escatime; el contraste depende de la cantidad de queso. Se enrolla apretando bien y se corta. Un truco de viejo panadero es usar hilo dental para no aplastar la forma circular al cortar.
⚠️ El Momento del Pánico: ¿Se quemó el fondo?
El papelón es traicionero. Si el melao escurre al fondo se quemará. Use papel encerado y coloque los rollos con una separación de un dedo. Al crecer, se pegarán unos a otros protegiendo el fondo y manteniendo la humedad interna. Geografía del Sabor 📍
El de Los Teques: Famoso por ser gigante y chorrear melao, con una alta proporción de anís y queso bien salado.
El del Junquito: El rey de la neblina. Se sirve con chocolate caliente y una lonja de queso de mano recién hecha.
El Casero: A veces abizcochado (con polvo de hornear), pero fiel al espíritu del papelón y el anís.
🕯️ Saberes de Sobremesa
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